Secretariado Internacional JMV

Secretariado Internacional JMV

La Asociación Internacional de Juventudes Marianas Vicencianas es la renovación de la Asociación de Hijas e Hijos de María Inmaculada que tuvo su origen en las Apariciones de la Virgen María a Santa Catalina Labouré en 1830. En la actualidad la forman 66 países y más de 100.000 miembros repartidos por los cinco continentes.

Miércoles, 13 Septiembre 2017 16:36

“TU Y YO SOMOS UNO, EVANGELIZAMOS AL MUNDO DESDE LA CARIDAD”

Del 15 al 31 de julio se llevó a cabo el Encuentro Misionero Latinoamericano en Guatemala, contando con la participación de 16 delegaciones de diferentes países.

A partir de los días 13 y 14 de julio fueron llegando las primeras delegaciones entre ellas Puerto Rico, Perú, República Dominicana, España, Panamá. El 15 de julio fue la apertura oficial del Encuentro, con una Eucaristía precedida por el P. Aarón Gutiérrez, CM. y finalizando con unas palabras de la Visitadora de Centroamérica Sor María Elena Herrera, HC.

Una vez terminada la Eucaristía de apertura, las diferentes delegaciones se dirigieron al lugar donde JMV Guatemala tenía preparado un acto especial de bienvenida para los participantes del EMLA. La Coordinadora del Equipo Latinoamericano, Giuliana Velita dirigió unas palabras de bienvenida, se presentaron las delegaciones y todos partimos hacia el lugar donde se desarrollaría el Encuentro.

Durante la primera semana de Encuentro, se impartieron distintos temas de formación como preparación para la misión. En esta semana de encuentro resaltamos la participación activa de los jóvenes en cada uno de los temas, además de la noche cultural que cada delegación presentó.

El 20 de julio, se realizó la elección del nuevo Equipo Coordinador Latinoamericano, quedando formado de la siguiente manera:

Coordinador: Yurich Antonio Reyes (Guatemala)
Subcoordinadora: María Belén Aguilar (Ecuador)
Luiz Andretta (Brasil)
Vanessa Vergnani Rojas (Venezuela)

Del 22 al 30 de julio se llevó a cabo la semana de misión en el Departamento del Quiché, especialmente en el pueblo de Santa María Nebaj, donde los jóvenes se dividieron en las diferentes comunidades aledañas a este pueblo. La misión fue de gran riqueza, ya que tuvimos la oportunidad de compartir con la cultura Ixil, descendientes de los antiguos Mayas.

Después de una semana de formación y otra de misión, el 31 de julio realizamos la evaluación del EMLA, finalizando con una Eucaristía de clausura.

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Miércoles, 06 Septiembre 2017 16:53

Del 30 de junio al 2 de julio, JMV Puerto Rico realizó su encuentro Nacional. Para esta gran actividad o actividad cumbre de nuestra asociación, se invitaron a todos los centros en Puerto Rico, contando con 5 centros formales y otros en proceso. Con motivo del lema escogido recibieron a los jóvenes como estrellas, o famosos con los que todo el mundo quiere fotografiarse y tener firmas.

Para comenzar, el Consejo Nacional preparo un drama donde se exponían diferentes situaciones donde el protagonista vio su vida en agobio y no supo salir de esto sin ayuda de alguien, invitándoles a los jóvenes a ser parte de la vida de otros, siendo personajes importantes de la vida de Cristo como lo fue San Vicente de Paúl. Luego pudieron disfrutar de la película sobre la vida de este santo varón, donde se les mostró la realidad de lo que vivió San Vicente y las personas que pudieron compartir, vivir y participar de este impresionante modelo de santidad. Durante el próximo día, participaron de un taller reflexivo donde se les recordaba las cosas que les impiden ser protagonistas y sobretodo del tesoro tan valioso que son para el mundo y para Cristo. También compartieron con los asesores del centro de San Vicente en Ponce, la vida de Santa Catalina Labouré y sus encuentros con la Virgen María.

Quisieron también, como Consejo Nacional, hacer a todos los jóvenes parte de lo que sería el VIII EMLA 2017, hablándoles un poco de sus expectativas y también invitándoles a utilizar el hashtag #PalEMLAyovoy , grabando un vídeo para expresar sus saludos en el Encuentro Misionero Latinoamericano. Celebraron durante estos días el rezo del rosario, baile de zumba, testimonios misioneros, “talent show” preparado por los jóvenes, Cristo Party y un intercambio de mensajes positivos, dulces y recuerdos entre cada miembro. Para finalizar la actividad participaron de la eucaristía y dentro de ella, la Consagración Mariana de la vocal de misión Fabiola Torres.

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Martes, 05 Septiembre 2017 16:27

P. Vinícius Augusto Teixeira, C.M. Provincia de Rio de Janeiro (Brasil)

En su primera homilía como sucesor de San Vicente, el 6 de julio de 2016, en el marco de la 42 Asamblea General de la Congregación de la Misión, el Padre Tomaž Mavrič nos instó a redescubrir y desarrollar la dimensión propiamente mística de nuestro carisma, siguiendo la inspiración de San Vicente como "místico de la caridad". La misma llamada se repitió en su primera circular, de 19 de septiembre de 2016, en preparación a la solemnidad litúrgica de nuestro fundador. En esta carta, se pidió a cada uno de nosotros "responder personalmente a esta pregunta: ¿Por qué y cómo puedo describir a Vicente como un místico de la caridad?". Eximios conocedores de la espiritualidad y la historia vicenciana lo han hecho con maestría, como el propio Superior General demuestra en su circular, dando la palabra a tres Misioneros que se destacaron por sus investigaciones: H. O'Donnell, R. Maloney y T. McKenna. Y, de nuestro lado, cómo no recordar, con agradecimiento sincero, los escritos memorables de L. Abelly, H. Brémond, A. Dodin, J. M. Ibáñez. A éstos, que ya descansan en la paz eterna, podemos añadir muchos otros, aún entre nosotros, como A. Orcajo, G. Toscani, L. Mezzadri, J. P. Renouard, G. Grossi, etc. Somos deudores de las intuiciones de estos expertos que, con reverencia y pasión, sondearon el corazón de San Vicente y de él nos trajeron la frescura de una mística capaz de saciar nuestra sed, impulsar nuestra búsqueda de Dios y fecundar la caridad y la misión junto a los pobres.

Por más significativas y relevantes que sean las contribuciones ofrecidas por esta pléyade, la pregunta acerca de la mística vicenciana sigue siendo válida y la tarea de recrearla no ha perdido nada de su actualidad. La celebración de los 400 años de la concreción del carisma (2017) se presenta como un momento favorable para volver a formular la pregunta y reasumir la tarea, haciendo de esta efeméride una oportunidad de revitalización espiritual y apostólica para toda la Familia que se nutre de la mística vicenciana. De hecho, la mística inflama el carisma recibido y transmitido por Vicente de Paúl, con el fin de que sea siempre dinámico y atractivo, capaz de recreaciones fieles y audaces dentro de las diferentes situaciones y contextos en los que sus depositarios y artífices son interpelados por los gritos de los pobres, las llamadas de la Iglesia y los signos de los tiempos. Sin una mística vigorosa, alimentada por la savia de una profunda experiencia de Dios, el carisma vicenciano y la misión que se origina de él carecerían de principio y fundamento, de vitalidad y profecía, como una casa construida sobre terreno arenoso e inestable.

1. Mística: misterio de gracia y libertad

¿En qué sentido alguien puede ser considerado místico? Hay muchas respuestas posibles a esta pregunta. Nadie ignora que, sin embargo, algunas características definen sustancialmente a una persona mística, dotada con una vigorosa interioridad, habitada por convicciones profundas, iluminada por altos ideales, dinamizada por una conciencia recta. Y todo esto se expresa en una consistente fibra moral, una personalidad equilibrada y una praxis coherente y perseverante. En el horizonte de la fe cristiana, todo místico se distingue por su familiaridad con el misterio de Dios, por su apasionada identificación con Jesucristo, por su docilidad a las inspiraciones del Espíritu. En esta perspectiva, mística es la persona que se reconoce alcanzada y rodeada por un Amor que la encanta y compromete, aclarando su entendimiento, movilizando su voluntad y empeñando su libertad. Este Amor no se confunde con una fuerza cósmica, un sentimiento fugaz o un concepto abstracto. Este amor personal es Dios mismo (cf. 1Jn 4,8.16), que se ofrece como regalo, como fuente de sentido verdadero, permitiendo al ser humano la gracia inmerecida y la alegría indecible de experimentarlo, acogerlo y conocerlo, sin jamás agotarlo. La experiencia de Dios, el acogimiento de su amor y el conocimiento de su misterio se desarrollan en el seguimiento de Jesucristo y en la receptividad a los dones del Espíritu.

La mística cristiana no es una realidad meramente interior, no se restringe a arrebatos emocionales, ni exige fenómenos sobrenaturales para testificar su autenticidad y eficacia. La densidad de una mística se comprueba principalmente en el ejercicio de las virtudes teologales: en una fe confiada, en una esperanza dinámica, en un amor oblativo. En otras palabras, a pesar de que germine en las profundidades del ser, la mística produce y ofrece sus frutos en la vida cotidiana, en el tejido de las relaciones interpersonales, en el procedimiento ético, en la palabra transparente, en la entrega generosa de sí mismo, en el testimonio convencido y convincente de la verdad. Por lo tanto, mística es misterio de gracia y libertad, de don y compromiso, de oferta y acogida, en el cual la finura de la iniciativa del Señor se une al ser humano que a él se abandona.

2. Vicente de Paúl, un místico de verdad

En la trayectoria de San Vicente se esboza una mística de muchos quilates, enraizada en una profunda experiencia de Dios y en una asimilación visceral del espíritu de Jesucristo, alentada por un proceso gradual de conversión y probada en la fidelidad inquebrantable de una vida toda entregada a los pobres. San Vicente anduvo por los caminos de Dios, porque Dios caminó primero por las sendas de su historia, iluminando su ruta, animando sus pasos, corrigiendo desviaciones, indicando nuevas direcciones, haciendo del hombre ambicioso e inquieto de antaño un singular "instrumento de su inmensa y paternal caridad que quiere establecerse y dilatarse en las almas" (ES XI, 553|SV XII, 262). La percepción interior de este misterio configuró la mística de San Vicente, dándole un corazón capaz de enternecerse ante las miserias de su tiempo y escrutar las llamadas de la Providencia en cada encuentro o desafío que la vida le proporcionaba. Esto es lo que ocurrió, por ejemplo, en Gannes-Folleville (enero de 1617), en el encuentro con un pobre campesino deseoso de la paz que sólo el perdón de Dios le podría conceder y en el desafío del abandono espiritual del pueblo del campo. La fe le permitió al Padre Vicente intuir la llamada a entregar su vida en la evangelización de los pobres, uniéndose a otros sacerdotes también interpelados por la situación. En Chatillôn-les-Dombes (agosto de 1617), otro retrato de la carencia humana, el 3 encuentro con una familia debilitada por la enfermedad y necesitada de lo elemental para una supervivencia digna. Interpelado por la indigencia y edificado por la generosidad espontánea de tantos, Vicente capta la llamada del Señor a una caridad inteligente, compasiva y organizada. También el encuentro con el celoso obispo de Beauvais (1628) y el desafío del estado de inmoralidad e ignorancia a la que buena parte del clero se encontraba. Esto fue suficiente para que el Espíritu le revolviese las entrañas y lo guiase, por caminos hasta entonces desconocidos, a un titánico esfuerzo de reforma del estado eclesiástico, de cuya eficacia dará testimonio el futuro. En la lectura contemplativa de los acontecimientos y en sus respuestas audaces a los desafíos y llamadas que surgen de ellos, brillan el heroísmo de la fe de Vicente de Paúl y la exuberancia de su mística.

No hay duda. En San Vicente descubrimos un auténtico místico, un competente maestro espiritual, un contemplativo en la acción y la oración, que supo reconocer y secundar la Divina Providencia en su vida y en la historia, transmitiendo con diligencia lo que contemplaba (contemplata allis tradere, como sugiere la tradición tomista). La labor caritativa de este hombre olvidado de sí mismo y entregado a los demás dimanaba de su intimidad con Dios, como el arroyuelo que fluye de su fuente. Su ardor apostólico atrajo la fuerza de una vida fecundada por el Espíritu, como la planta que fructifica gracias a lo que le viene de sus raíces. Todo lo que hacía era en realidad como un rayo que se desprendía del sol que lo iluminaba por dentro. La familiaridad de Vicente con el Señor – generadora de convicción, compromiso y coherencia – desembocaba en sabiduría práctica, caridad audaz y celo misionero. De su mística – una mística de "ojos abiertos" (J. B. Metz) – nacía el vigor de su profecía. En el silencio de su oración se perfilaba su arte de formar y transformar. Como recuerda el Papa Francisco, sin interioridad, "toda acción corre el riesgo de ser vana y el anuncio, al final de cuentas, carecer de alma. Jesús quiere evangelizadores que anuncien la Buena Nueva, no sólo con palabras, sino sobre todo con una vida transfigurada por la presencia de Dios" (Evangelii gaudium, n. 259). Transfigurada por la presencia de Dios, la vida de Vicente de Paúl se convirtió en reflejo e irradiación de la compasión activa de Jesucristo hacia los pobres, en los que podía contemplar y palpar la imagen de su Maestro y Señor, tocando su conciencia y su corazón, cada vez más dilatados e iluminados por la Gracia. Su primer biógrafo conservó esta declaración suya: "No se puede esperar mucho de un hombre al que no le gusta entretenerse con Dios. Si alguien no cumple como debe sus tareas en el servicio de Nuestro Señor, es porque no se unió a él y no le pidió el auxilio de su gracia con una perfecta confianza" (Abelly, III, 50).

De hecho, la vena mística de San Vicente se muestra en su insistencia en el valor indispensable de la vida espiritual. Una vez, deseoso de ayudar en el discernimiento de un austero y dedicado Misionero, que se declaraba atraído por el recogimiento de los Cartujos, dijo el fundador de la Misión: "La vida apostólica no excluye la contemplación, sino que la abraza y se sirve de ella para conocer mejor las verdades eternas que tiene que anunciar" (ES III, 320|SV III, 347). En varias ocasiones, Vicente se revelará profundamente convencido de la necesidad de cultivar la dimensión propiamente contemplativa de la vocación de sus Misioneros, cuidando especialmente la práctica de la oración: “Dadme un hombre de oración y será capaz de todo; podrá decir con el santo apóstol: ‘Puedo todas las cosas en aquél que me sostiene y me conforta’ (Filp 4,13). La Congregación de la Misión durará mientras se practique en ella fielmente el ejercicio de la oración, porque la oración es como un reducto inexpugnable, que pondrá a todos los Misioneros al abrigo de cualquier clase de ataques” (ES XI, 778|SV XI, 4 83). Más contundente aún es la conclusión en una repetición de oración: “Pongamos todos mucho interés en esta práctica de la oración, ya que por ella nos vienen todos los bienes. Si perseveramos en nuestra vocación, es gracias a la oración; si tenemos éxito en nuestras tareas, es gracias a la oración; si no caemos en el pecado, es gracias a la oración; si permanecemos en la caridad, si nos salvamos, todo esto es gracias a Dios y a la oración. Lo mismo que Dios no le niega nada a la oración, tampoco nos concede casi nada sin ella (…). Así pues, pidámosle con toda humildad a Dios que nos haga entrar por esta práctica” (ES XI, 285|SV XI, 407-408). Sólo un auténtico místico es capaz de dar a la oración el lugar que le corresponde como ejercicio que nos predispone a recibir con docilidad lo que el Señor quiere darnos para hacer fructífera nuestra vida y perfeccionar nuestro empeño apostólico. A las Hijas de la Caridad, llamadas a ser como "otras Santa Teresa", el fundador asegurará que "la oración es tan excelente que nunca se reza demasiado, y cuanto más rezamos más queremos rezar, cuando en la oración buscamos a Dios" (ES IX, 388|SV IX, 417). Por eso, constata, "es imposible que una Hija de la Caridad pueda vivir sin oración” (ES IX, 381|SV X, 583).

Si no fuera por la intensa vida interior que impregnaba el diario vivir del Padre Vicente y regaba su colosal actividad, nunca conoceríamos al intrépido evangelizador y servidor de los pobres que "casi cambió el rostro de la Iglesia" y de la sociedad de su tiempo atravesando los siglos como el santo de la caridad y la misión. Con H. Brémond, en su Histoire littéraire du sentiment religieux en France, no dudamos en afirmar que "la santidad le hizo verdadera y eficazmente caritativo", aunque debamos añadir que la caridad, acogida en la fe y testimoniada en el servicio, constituye el impulso fundamental de su santidad. Si, por un lado, "no fueron los pobres los que le dieron a Dios, sino Dios quien lo dio a los pobres” (tomo III, p. 129), por otro lado, fueron los pobres – albergados en su corazón y en sus obras – quienes abrieron el camino para que Vicente encontrase o se dejase encontrar por el Dios de su vida y de su vocación, impregnándose de los sentimientos y actitudes de Jesucristo, revistiéndose de su espíritu, como recomendará en diferentes ocasiones, como en este coloquio con sus Padres y Hermanos: “¡Qué negocio tan importante éste de revestirse del espíritu de Jesucristo! Quiere esto decir que, para perfeccionarnos y atender útilmente a los pueblos, y para servir bien a los eclesiásticos, hemos de esforzarnos en imitar la perfección de Jesucristo y procurar llegar a ella. Esto significa también que nosotros no podemos nada por nosotros mismos. Hemos de llenarnos y dejarnos animar de este espíritu de Jesucristo” (ES XI, 410|SV XII, 107-108).

En la mística vicentina, santidad, caridad y misión se exigen y posibilitan mutuamente, porque proceden todas del corazón del Padre, encuentran en Cristo su referencia permanente y se alimentan de la fuerza creadora del mismo Espíritu. En sus didácticos consejos a un joven sacerdote de la Misión nombrado superior de un seminario, San Vicente insiste: “Es necesario vaciarse de sí mismo para revestirse de Jesucristo”. Y añade una llamada a la práctica de la oración como medio indispensable para asimilar el espíritu de Cristo: “Una cosa importante, a la que usted debe atender de manera especial, es tener mucho trato con Nuestro Señor en la oración; allí está la despensa de donde podrá sacar las instrucciones que necesite para cumplir debidamente con las obligaciones que va a tener” (ES XI, 236-237|SV XI, 343-344). ¡Vivir y actuar en el espíritu de Cristo, éste es el secreto de la vida de Vicente de Paúl y el fundamento revitalizador de su mística! Esta es también la experiencia que nos transmite, con la vivacidad de su inteligencia, impregnada del Evangelio.

3. Mística vivida y compartida

La mística de San Vicente emerge en sus palabras impregnadas de fe y en sus obras llenas de misericordia. Palabras y obras son como efusiones de su corazón plenificado por la Gracia. En cierta ocasión, un Padre de la Misión declaró a otro Cohermano: “No puedo expresar con cuánta efusión, con qué abundancia del espíritu de Dios decía todo esto, con qué fuego, con qué vehemencia. Solamente puedo decir que mi corazón se llenaba de gozo y felicidad” (ES XI, 42|SV XI, 117). Para demostrar el poder de persuasión de las palabras de nuestro fundador, capaz de colmar de alegría los corazones de sus Misioneros, nada mejor que este testimonio del Hermano B. Ducournau, admirador sin límites y fidelísimo secretario del místico de la caridad misionera: "Él habla con una fuerza sin igual. La elocuencia y la gracia que lo animan le hace tratar de los menores asuntos con tanta devoción que él siempre la comunica a los que escuchan, imprimiéndoles en sus almas estima y reverencia por todo lo que se relaciona con Dios y afecto por las Reglas y prácticas de la Misión. Por eso, todos se quedan atentos cuando él habla, y muchos se quedan arrebatados al oírlo. Los ausentes, a menudo, se informan de lo que dijo y muestran su pesar por no haber estado presentes (...). ¿Quién habla como él, con tanta sabiduría, eficacia y amor, sin ostentación? (...). Es el superior escogido por Dios para inyectar espíritu y vida en los miembros del cuerpo” (SV XII, 447-448). Las palabras del santo, más que los artificios retóricos, eran desbordamiento de un corazón que ardía, parpadeos de un alma verdaderamente mística, inflamada por la caridad de Cristo.

Pero las palabras de San Vicente convencían y entusiasmaban porque nacían de convicciones asumidas en la fe y vividas en su práctica diaria. Tenemos un ejemplo en la pasión misionera que tan a menudo transmitió a los suyos y que brillaba en su ministerio. Ya septuagenario, escribe a una leal colaboradora encargada de una de las Cofradías de la Caridad: “Voy a continuar la misión de Sevran, que he anunciado, a cuatro leguas de aquí. No sé si la podré dejar el viernes, para asistir a la reunión. Le suplico, señora, que presente mis excusas en la asamblea. Me parece que ofendería a Dios si no hiciera todo lo posible por las pobres gentes del campo” (ES IV, 546|SV IV, 586-587). Cuando se impusieron los achaques de la edad, sintió profundamente, como una privación dolorosa, la incapacidad para ir a misionar las aldeas más abandonadas. Nada le parecía más necesario, importante y gratificante que dedicarse, junto con sus Padres y Hermanos, a evangelizar a los pobres: “¡Pobres de nosotros si somos remisos en cumplir con la obligación que tenemos de socorrer a las pobres almas! Porque nos hemos entregado a Dios para esto”. Y, dejando desbordar su celo apostólico, concluye con emoción: “En lo que a mí se refiere, a pesar de mi edad, delante de Dios no me siento excusado de la obligación que tengo de trabajar por la salvación de esas pobres gentes; porque, ¿qué me lo podrá impedir? Si no puedo predicar todos los días, ¡bien!, lo haré dos veces por semana; si no puedo subir a los grandes púlpitos, intentaré subir a los pequeños; y si no se me oyese desde los pequeños, nada me impedirá hablar familiar y amigablemente con esas buenas gentes, lo mismo que lo hago ahora, haciendo que se pusieran alrededor de mí como estáis ahora vosotros” (ES XI, 56-57|SV XI, 136). Palabra y vida en perfecta armonía, como fruto de una mística arraigada, que nunca se perdió en cavilaciones especulativas y altas elucubraciones, que nunca separó ni opuso profundidad espiritual y relevancia práctica, intensa contemplación y actuación calificada.

Pocos misioneros supieron ser tan místicos como Vicente de Paúl, así como pocos místicos llegaron a ser tan apostólicos como el profeta de la caridad y de la misión. Su concepto de misionero es un retrato de su propio perfil espiritual: "Un misionero, un verdadero misionero es un hombre de Dios, un hombre que tiene el espíritu de Dios" (ES XI, 122|SV XI, 202). Mencionemos, para concluir, la hermosa oración que brotó del corazón místico de nuestro fundador, en una de sus conferencias más substanciales a sus Padres y Hermanos, la de 30 de mayo de 1659, sobre la Caridad: “Dios mío… concédeme la gracia de que tu santo amor se imprima bien hondo en mi alma, que sea la vida de mi vida y el alma de mis acciones, para que, al salir fuera, entre y actúe también en las almas a las que yo me entregue” (ES XI, 554|SV XII, 263). Así fue la vida de Vicente de Paúl. El manantial de su mística era un desbordamiento continuo del amor grabado en lo recóndito de su corazón, amor que nutría su vida y latía en sus acciones, amor que contagiaba a todas las personas que se confiaban a su orientación, amor que, sobre todo, cubría la desnudez de los pobres y de los que sufren, enjugándoles las lágrimas, disminuyendo su dolor, recreando sus esperanzas y dándoles la seguridad de que Dios los había elegido, por pura gracia y misericordia, para hacerlos "ricos en la fe y herederos del Reino prometido a los que le aman" (Stg 2,5).

18 de julio de 2017
Madrid - España

Queridos/as amigos/as de JMV:

“Hacemos realidad el Carisma Vicenciano”

Un año más y con gran alegría, nuestra Asociación celebra la petición de nuestra Madre a Catalina Labouré que fundara la Asociación. ¡Sí!, somos un deseo de la Virgen María y celebramos ese momento ocurrido el 18 de julio de 1830. Somos un anhelo expreso de nuestra Madre y, más que nunca, debe hacerse presente. Como hijos de ella estamos llamados a imitar su servicio y disponibilidad en la instauración del Reino de su Hijo Jesús en la tierra, cómo hizo ella en aquel firme ¡SÍ!, debemos decir ¡Aquí estoy! … para hacer tu voluntad.

Cómo Asociación internacional nos enfrentamos a varios retos que describo a continuación pues durante los próximos años el Consejo Internacional junto con los miembros del Secretariado Internacional de JMV nos dispondremos a cumplir, diciendo a viva voz ese ¡Aquí estoy!, de disposición y servicio.

1. Colaboración con JMV Internacional. En nuestro caminar no estamos solos, miles de jóvenes del mundo caminamos juntos en cada uno de nuestros países. El carácter internacional de nuestra Asociación nos enseña que el ser joven mariano-vicenciano es un camino compartido. Desde sus inicios, nuestra Asociación cuenta con cada uno de los Consejos Nacionales y los Padres de la Congregación de la Misión y de las Hijas de la Caridad. Hace unos años iniciamos un proyecto con miras a ser más independientes económicamente, proyecto de autofinanciación que fue acogido por muchos países y colaboradores, pero aún nos queda camino por recorrer. Por ello en los próximos meses el Consejo Internacional se comunicará con cada Consejo Nacional procurando retomar el plan que nos permitirá continuar nuestro camino de independencia económica, haciendo valer el Documento Final de la AG Salamanca 2015.

2. Revisión de los Estatutos Internacionales. Tal y como fue solicitado en nuestra Asamblea General 2015, Salamanca, este Consejo iniciará el proceso de revisión de los Estatutos Internaciones. Para ello, del mismo modo, contamos con la participación de todos y cada uno de los miembros de la Asociación. Entre todos definiremos lo que queremos plasmar en nuestros estatutos y lo que queremos revisar de ellos. Por tanto, nos comunicaremos con ustedes a través de un cuestionario en el que pediremos que expongan sus inquietudes.

3. ¡Aquí Estoy!: será el lema que nos acompañará durante el 2018. Como sabemos es una frase que nos encamina a actuar como nuestra Madre. Somos muchos y para saber dónde estamos, lo que hacemos, compartimos nuestra alegría y servicio mariano- vicenciano con los demás y nos damos conocer. Joven Mariano Vicenciano ¿dónde estás? ¿Cuál es tu ubicación?, envía tu ubicación diciendo… ¡Aquí estoy!.

Por último, continuamos “Haciendo realidad el Carisma Vicenciano”, nos disponemos a encontrarnos como miembros de la Familia Vicenciana en el Simposio con el Papa Francisco en el mes de octubre, en Roma, desde allí diremos ¡Aquí estamos!, recargando fuerzas en familia para continuar nuestro servicio.

Que el Señor continúe renovando y motivando nuestra Asociación, teniendo siempre presente que nuestra fuerza es el Señor, que recibimos muchas gracias a través de los rayos de Nuestra Madre.

JMV ¿Dónde estás?... Aquí estoy!. Feliz aniversario!

A Jesús con María,

Yancarlos de Jesús Carrasco de los Santos
Presidente Internacional JMV

Buscando facilitar la participación de los jóvenes en el Simposio de la Familia Vicentina, en octubre, en Roma, el Comité Organizador del encuentro viene buscando apoyos. Parroquias de la ciudad ofrecerán hospedaje (con alimentación) en el valor de 15€/día durante el Simposio. Es necesario llevar su bolsa de dormir. Si necesitas, contáctenos para otras informaciones.

Recordamos que el plazo para las inscripciones termina el 01 de septiembre. No pierdas tiempo y garanta ya tú plaza. Otras informaciones sobre el Simposio puedes acceder aquí: http://famvin.org/es/2017/03/09/simposio-la-familia-vicenciana-2017/

Joven, la Familia Vicenciana necesita de ti. Eres el futuro. ¡Te esperamos!

Lunes, 19 Junio 2017 09:11

El 13 de mayo es una fecha especial en Portugal. Porque celebramos el aniversario de la primera aparición de Nuestra Señora de Fátima a los tres pastorcitos - Lúcia, Francisco y Jacinta - y, por eso, vamos siempre a Fátima para el "Altar del Mundo", donde somos acogidos por nuestra Madre del Cielo.

Pero el 13 de mayo de este año fue aún más especial. Porque celebramos el centenario de las apariciones de Nuestra Señora de Fátima, además tuvimos la gracia de tener dos nuevos Santos portugueses - los dos pastorcitos de Fátima - y así como también un peregrino muy especial - un "peregrino en la esperanza y en la paz" - nuestro muy querido Papa Francisco.

Claro que los jóvenes portugueses de Juventud Mariana Vicentina no podrían dejar de marcar presencia en este momento histórico para la Iglesia y, en especial, para la Iglesia de Portugal. Por eso, fuimos a Fátima más o menos 50 jóvenes de JMV, de todas las partes del país. De coche, tren, autobús y algunos caminando. Para todos, la peregrinación empezó muy temprano, aún en el día 11 de mayo. La afluencia a Fátima se preveía que viniera a ser mucha y, por eso, con antelación tuvimos que ponernos en camino. Ya en Fátima pudimos participar en las celebraciones del centenario. El primer punto más importante fue en la tarde del día 12 de mayo, con la acogida del Papa Francisco. Recibimos un papa peregrino, devoto de la Virgen de Fátima, que quiso tener un momento de oración personal junto a la imagen de Nuestra Señora. En este momento, un inmenso silencio recorrió el Santuario. Por la noche, participamos con el Papa Francisco en la oración del rosario y en la procesión de las velas. En esta ocasión, el Papa Francisco refirió que todos los cristianos deben ser "marianos" y subrayó a "relación esencial, vital y providencial que une Nuestra Señora a Jesús y que nos abre el camino que lleva a Él". En el final del rosario refirió, aún, que siempre que retomamos a esta oración, "el evangelio retoma su camino de vida de cada uno, de las familias, de las personas y del mundo".   

Aunque el Papa Francisco se haya retirado para descansar, los jóvenes permanecieron celebrando la Eucaristía y estuvieron durante toda la noche en oración permanente en el recinto del Santuario. Llegó, entonces, el día 13. Muy temprano, cuando los primeros rayos del sol salieron, fueron despertados quién aún no había despertado. Felizmente la lluvia que nos había acompañado durante el día 12 paró durante la noche, permitiendo que pasáramos la noche más confortable. Empezamos la mañana con la oración del rosario y, más tarde, recibimos de nuevo al Papa Francisco, para la Eucaristía. En la misma fueron canonizados dos de los pastorcitos - San Francisco Marto y Santa Jacinta Marto - los dos santos no mártires más jóvenes de la Iglesia. La Eucaristía fue muy celebrativa y con mucho significado para todos los presentes y también para los jóvenes, pues estar con el Papa Francisco es siempre muy fuerte…es nuestro Pastor es, para nosotros, una referencia. Las palabras se quedaron clavadas en nuestra memoria y las que aun calientan nuestro corazón fueron dirigidas por el Papa Francisco en la homilía: "queridos peregrinos, ¡TENEMOS UNA MADRE, TENEMOS UNA MADRE! Aferrándonos a ella como hijos, vivamos de la esperanza que se apoya en Jesús". El Papa nos recordó que Nuestra Señora – aquella que en 1830 apareció a una Hija de la Caridad y pidió que fuera creada la Juventude Mariana Vicentina – es nuestra Madre del Cielo….Es aquella que nos acoge siempre en su seno materno y que nos protege con Su manto….es aquella que siempre intercede por nosotros junto al Padre. Nos dejó una interpelación final: "que, con la protección de María, seamos en el mundo centinelas que sepan contemplar el verdadero rostro de Jesús Salvador, que brilla en la Pascua, y descubramos de nuevo el rostro joven y hermoso de la Iglesia, que resplandece cuando es misionera, acogedora, libre, fiel, pobre de medios y rica de amor".

Estos dos días fueron muy duros (por la logística, muy semejante a una vigilia de una Jornada Mundial de la Juventud), pero fueron tan intensos y permitieron una vivencia de una experiencia tan profunda de comunión con los otros jóvenes, con los otros peregrinos y con el Papa, que quedarán seguramente en la memoria de todos nosotros para siempre. Agradecemos al Padre por la gracia que nos coincidió de participar en esta peregrinación centenaria, donde tuvimos también la oportunidad de tener con nosotros los jóvenes seminaristas de la Comunidad Interprovincial de Formación Inicial de la Congregación de la Misión de Salamanca, España.

Y siempre podremos decir: ¡YO FUI PEREGRINO EN LA ESPERANZA Y EN LA PAZ CON EL PAPA FRANCISCO!

JMV Portugal

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El Cardenal Carlos Osoro anunció que para el 11 de noviembre de 2017 será la beatificación de los siete Hijos de María que fueron asesinados en la persecución religiosa durante la guerra Civil española. Además de ellos, otros 53 mártires de la Familia Vicenciana serán beatificados en esta fecha, en Madrid.

«¡Qué bueno contar ahora con el ejemplo y la intercesión de estos hermanos que han vivido el carisma vicenciano hasta el testimonio supremo de la entrega de su vida por amor a Dios y a los hermanos!», dijo el Cardenal en su carta dirigida a la Familia Vicenciana.

La celebración de beatificación será presidida por el Cardenal italiano Angelo Amato, Otros detalles del programa serán divulgados pronto.

Según nuestros Estatutos Internacionales, "la Asociación Internacional de la Juventud Mariana Vicenciana es la renovación de la Asociación de Hijas e Hijos de María Inmaculada que tuvo su origen en las Apariciones de la Virgen María a Santa Catalina Labouré en 1830". (Art. 1)

Los próximos beatos como miembros de la Asociación Hijos de María, son:

Enrique Pedro Gonzálbez Andreu
Francisco García Balanza
Francisco Roselló Hernández
Isidro Juan Martínez
José Ardil Lázaro
Modesto Allepuz Vera
Rafael Lluch Garín

Otras informaciones podéis acceder aquí.

Mrtires

 

Miércoles, 31 Mayo 2017 09:46

"Revolución Mariana" - En esta actividad llevada a cabo el 27 de mayo de 2017 en el pueblo de Ponce, se les hizo un llamado a todos los centros de JMV PR y a esos centros que están formalizándose. Se les invitó a una pasadía en el barrio Río Chiquito en Ponce, dando así lugar a que el centro de JMV que da lugar a sus reuniones allí, fueran lideres y anfitriones de dicha actividad. Algunos miembros de este centro junto a otros 5 jóvenes de diferentes comunidades, al finalizar la actividad del día, realizarían su Promesa Mariana y es por eso que se les invitó a todos los jóvenes de JMV Puerto Rico a acompañar y apoyar a nuestros jóvenes en tan especial momento.

Comenzamos por reunirnos todos y encomendar nuestro día a la Virgencita, quien nos acompañará en nuestra vida espiritual por siempre. Luego dimos paso a una búsqueda de tesoro, donde en lugares determinados se daría alguna pista para ese tan esperado regalo. Cada pista era una virtud mariana: fe, obediencia, humildad, castidad y oración. Diferentes líderes tomaron la experiencia de compartir lo que fue cada virtud de María, en qué momento se reflejaba en la Santa Biblia y compartiendo como integrarlo a nuestra vida de jóvenes cristiana. Finalizamos esa gran búsqueda con el regalo de nuestra madrecita, quien nos lleva a Jesús. Luego, le regalamos un ramo de flores, meditando los misterios del Rosario y encontrándonos con una imagen viviente de ella junto al rio. Así mismo, ella nos llevo a la capilla donde fuimos libres de regalarles rosas sueltas y lavarle los pies a quien muchas veces no valoramos tanto como se debe. Pudimos discutir también, lo que es el Magníficat, esa espiritualidad que tiene JMV y que muchos desconocen. Esta formación fue realizada por nuestra Asesora Nacional, Sor Vivian.

Por último, terminamos compartiendo todos en la Santa Misa, donde 12 jóvenes realizaron su Promesa Mariana. Sin duda fue un día de bendiciones constantes y gratificantes para todos. Estamos sumamente agradecidos con Dios, por dejarnos disfrutar y regalarnos una madre tan amorosa, especial y perfecta como María.

Consejo Nacional
JMV Puerto Rico

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En la Reunión del Consejo Nacional del 4 de febrero, recibimos una carta del Padre Mario Benito (C.M) de Chinandega, departamento de país, específicamente de la comunidad de San Pedro del Norte, sacerdote a cargo de la Parroquia del mismo nombre. Pidiendo que en su comunidad se realice una Misión Nacional en Semana Santa para formar jóvenes en el Carisma Vicentino, por medio de Juventudes Marianas Vicentinas. Recibiendo formación en cada una de las cuatro comunidades, jurisdicción de San Pedro.

Se trató de organizar en que todos los grupos de JMV en el país, pudieran participar, reunirnos todos en la Recolección, Hogar de las Hijas de la Caridad, en el departamento de León. Luego tomar un bus a Chinandega y de ahí a San Pedro (dos horas de viaje de León a San Pedro) zona fronteriza con Honduras.

Durante los días próximos a la misión, los jóvenes de León, recibieron formaciones previas así como también, los jóvenes que han participado en las Formaciones de Asesores Laicos, participando activamente.

Se realizó, un esquema de trabajo para organizar los días, los temas y las horas de formación. Se realizaron carteles y se imprimieron libros de formación para impartirlos en los días de Semana Santa a cada comunidad.
El Domingo de Ramos, ya todos reunidos en la iglesia, partimos en microbús a San Pedro, llenos de alegría y entusiasmo, confiando plenamente en Dios y en su Divina Providencia.

Cada comunidad, a excepción de San Pedro, el único acceso era caminando. Montaña de la Hoya, era sin duda, una de las más difíciles, debido a que se tenía que subir la montaña, en un trayecto de tres hora y media ascendiendo.

En cada día de formación, los jóvenes debían involucrarse en las celebraciones eucarísticas, participar en las costumbre de cada comunidad, y sobre todo estar dispuesto al servicio.

El día Lunes Santo, los jóvenes realizaron visitas en las casas, invitando a niños y jóvenes a participar de la catequesis. También se hicieron oraciones en cada una de las casas que fueron visitadas.

En toda la Semana Santa, se estuvo trabajando constantemente sin parar, donde la sed y el cansancio no se podían evitar. Algunas de las necesidades era la falta de agua, se debía bajar a los ríos para beber y bañarse. También la falta de luz eléctrica, y señal telefónica, fueron una de las dificultades que nos encontramos.

La Misión fue un éxito, cada subgrupo en las comunidades correspondientes pudo formar entre 20 a 30 jóvenes para ser parte de Juventudes Marianas Vicentinas, empezando así una Nueva Región en formación. Cada catequista, se encargaría de dar seguimiento a las comunidades correspondientes, sirviendo de guía y utilizando los medios de comunicación.

Dos semanas después, recibimos noticias donde nos expresaron, que han continuado reuniéndose, con el mismo entusiasmo que al principio.

Damos Gracias a Dios por acompañarnos en esta misión, que él nos ha llamado a realizar. Él sabía las condiciones de cada comunidad, su necesidades y carencias, por eso nos llamó para atraer jóvenes, dispuestos a servir a como lo hizo San Vicente de Paúl.

Damos gracias a la Santísima Virgen María, por su intercesión, por su llamado y acompañamiento en este trabajo, en donde nos enseñó a decir “Sí” sobre todas las cosas.

David Picado
Presidente Nacional
JMV Nicaragua

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Miércoles, 24 Mayo 2017 09:54

El Equipo Latinoamericano ha compartido hoy (24 de mayo) la nueva circular rumbo al Encuentro Misionero Latino Americano 2017 (EMLA), que se realizará en Guatemala del 15 al 31 de julio. Para otras informaciones dirigirse al Equipo Latinoamericano.

Lima-Perú, 24 de mayo de 2017

DELEGACIONES DE JMV LATINOAMÉRICA RUMBO AL VIII EMLA:

Queridos Hermanos y Hermanas de Juventud Mariana Vicentina a nombre del P. Alexis Gonzáles CM, (Asesor Latino), Sor Marcela Rivas HC. (Asesora Latina) y de los jóvenes que conformamos parte de este servicio, estamos muy agradecidos con Dios y con ustedes por hacer todo lo posible de participar en el VIII ENCUENTRO MISIONERO LATINOAMERICANO DE JMV

Guatemala nos espera en solo 51 días!!!! para conocernos y compartir un tiempo importante en la historia de JMV, quienes van preparando una acogida cálida y un trabajo dedicado y con mucho amor para todas las delegaciones participantes.

Para que el VIII EMLA tenga el dinamismo que necesita y llegue a los objetivos trazados requiere del apoyo de todos; por ello, solicitamos a cada país asumir una responsabilidad que se detalla en el documento que se adjunta. Conocedores de su espíritu solidario, creativo y responsable estamos seguros que desarrollarán de la mejor manera lo asignado:

1. Las temáticas y las diferentes actividades que se desarrollarán en el encuentro giran en torno de nuestras notas distintivas como Asociación, por ello, deseamos que cada país ilustre de una manera visual e infográfica como en un mural lo que desarrollan en su vivir como JMV, dichos murales serán visualizados durante todo el encuentro por los participantes, la siguiente distribución lo detalla:

DIMENSIÓN PAÍSES
MARIANA

MÉXICO

REP. DOMINICANA

PERÚ

MISIONERA

EL SALVADOR

ECUADOR

BRASIL

APU

VICENTINA

HONDURAS

PANAMÁ

NICARAGUA

ESPIRITUAL-ECLESIAL

COLOMBIA

PUERTO RICO

ESPAÑA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2. Las Veladas folclóricas son un espacio de disfrute y de dar a conocer su cultura, vestimenta e historia de su país a los hermanos de JMV de otras regiones. La música a presentar debe ser entregada en usb o cd.

3. Las moniciones para cada Eucaristía deben estar impresas y algún requerimiento hacerlo a JMV GUATEMALA un día antes.

4. Las responsabilidades en las oraciones de la mañana y la noche, bendiciones de mesa y animación, pueden estar impresas para la cantidad de participantes (100). Revisarlo en el documento que se adiciona.

5. La llegada de los vuelos de cada delegación debe ser remitida hasta el 4 junio. Si algún país llegase antes especificarlo.

6. Aquellos países que necesitan la invitación enviada por JMV GUATEMALA para tramitar su visa, hacernos recordar nuevamente si es que no fue enviada.

7. Revisar si requieren estar vacunados para ingresar al país de Guatemala.

8. Se les pide revisar y prepararse como delegación en los temas relacionados a los sacramentos y ECOLOGÍA INTEGRADA LAUDATO SI (Alabado seas)

9. A cada país se le otorgará un espacio para que puedan colocar su Stand. El cual será visitado en las horas indicadas por los miembros de otros países.

10. Con relación al clima del lugar de Misión (Nebaj) hay zonas poco calurosas, zonas muy lluviosas y de frío. Por ello, traer: poncho, cobertor, chamarra, capa para la lluvia, etc.

En este mes, donde damos homenaje a nuestra querida Virgen María porque su presencia es memoria viviente del Señor Jesús y prenda del don de su Espíritu sea ella quien nos ayude en la preparación personal para vivir este tiempo de Dios mediante la oración y la fe.

Sus hermanos en Cristo

Padre Alexis Gonzales CM - Asesor Latino del ECL-JMV 

Sor Marcela Rivas HC - Asesora Latina del ECL-.JMV

Giuliana Velita Solis - Coordinadora del ECL-JMV

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VI CIRCULAR RUMBO AL VIII EMLA

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Propuesta de distribuición de liturgia y demás

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PROPUESTA DISTRIBUICIÓN DE LITURGIA Y DEMÁS

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La Archidiócesis de Panamá divulgó el domingo 14 de mayo, el logo de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) 2019. El encuentro, que tendrá la presencia del papa Francisco, se celebrará en la Ciudad de Panamá, entre los días 22 y 27 de enero de 2019. La JMJ tendrá como lema: "He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra" (Lucas 1, 38). 

 

Hola, me llamo Carlos Cannizzo y formo parte del grupo de JMV de Catania, en Sicilia. Hace unos días, me pidieron que escribiera, un testimonio sobre una experiencia de servicio que ha influido en mi vida, uno que me haya hecho comprender lo maravilloso que es hacer algo por los demás o por lo menos intentarlo. He decidido compartir uno particularmente alegre y divertido. Me refiero a una celebración, que organizamos en el campo Rom de Catania.
He pensado en esta ocasión porque los Rom en nuestra ciudad son los últimos de los últimos. Son Personas que no son consideradas en las instituciones, son temidos y despreciados entre la población, que ven en ellos solo ladrones.

Gracias a la solicitud de nuestra hermana asesora, particularmente sensible al tema de los Rom y motor de tantas iniciativas orientadas a darles un mínimo de apoyo y ayuda decidimos organizar una fiesta en el campo para los niños y adultos.

Esta se organiza con todos los detalles, que cosas se pueden hacer, que juegos realizar y que cosas hay que llevar. Este último argumento es particularmente delicado ya que no queremos que en el campo nos vean como un tipo de papa Noel, que siempre trae regalos. Hemos pensado realizar artesanías para regalar a las familias del campo. Esta idea se acoge inmediatamente y se procede a realizarla. Alguien de buen corazón crea cuadros con manos dibujadas que se estrechan y pulseras azules (azul Vicenciano). Además, siendo el periodo de pascua llevamos también huevos de chocolates y dulces para comer juntos.

El día que hemos esperado al fin llega, el tiempo no es el mejor y toda la mañana está nublada y con un poco de lluvia. Miramos fuera temiendo que la fiesta se pospusiera ya que cuando llueve el campo se llena de agua y se vuelve inaccesible.

Cuando llegamos al campo salió el sol y se nos concede una tarde maravillosa. Iniciamos los juegos rondas de rondas, bailes, y cantos que le dan movimiento a esta tarde dedicada a los niños y aquellos que entre los grandes se muestran más simpáticos. Todos nosotros como voluntarios nos divertimos mucho.

Después de aproximadamente una hora comenzamos la entrega de los huevos de pascua (momentos bastante intenso) y la merienda. Todos incluyendo los adultos comen, beben, bromean y se divierten. Es realmente bonito ver como nosotros y ellos logramos estar bien juntos con lo poco que teníamos. Me impresiona mucho ver como aquellos niños, con los pies descalzos en el barro saltan felices al bailar y para comer un trozo de tarta. Ellos que están acostumbrados a “trabajar”, a mendingar y vivir experiencias que necesariamente los obligan a crecer antes que los otros, logran por un momento ser niños “como los otros”. Admito que es muy bonito sentirse parte de esto y saber que uno está regalando una sonrisa, recibiendo a cambio mucho más que eso. De hecho, estos niños nos llenan de risas, abrazos y de “te quieros”.

Llega el momento de la entrega de los regalos que al contrario de cualquier previsión son muy apreciados por los niños, y antes de irnos hacemos una foto todos juntos.

Estábamos en un barrio completamente separado y diferente de la ciudad, con personas de cultura y lengua distinta a la nuestra. Hemos observado que para hacer el bien no es necesario ir lejos. Incluso las situaciones que parecen más remotas se pueden encontrar afuera de casa (desafortunadamente).

Dos horas después nos encontramos felices y sonrientes al salir de aquel campo, cansados, pero con el corazón lleno de amor.

Apenas atravesamos el portal que nos lleva de nuevo a nuestra ciudad, percibimos una gota que cae del cielo, que al mismo tiempo, se había nublado ligeramente, y da luz verdad a una ligera lluvia que parece decirnos “yo he querido todo esto”… Lo menos que puedo hacer es agradecer por este momento.

Carlos Cannizzo
JMV Italia